domingo, 3 de noviembre de 2013

MARWANE. EL MAGO. Escrito por José Carlos Atienza.

Marwane siempre decía que quería ser mago, pero no de esos magos que sacan conejos de las chisteras o que hacen trucos con cartas… Marwane quería ser un mago de verdad y que su magia ayudara a solucionar los problemas del mundo.  Lo que no sabía es que el aprendizaje iba a ser tan complicado… ¿Queréis saber si lo logró?

Libro de literatura infantil apto para todos los públicos que quieran pasar unos momentos divertidos con las ocurrencias de este mago un tanto ... especial. Recomendado especialemnte a chic@s de entre 7 y 10 años.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Vuelven las miradas a la escuela pública.




            La desgracia de sufrir esta crisis está consiguiendo que miles de personas más se den cuenta que mantener una educación pública y además de calidad es de suma importancia para la regeneración de este país y especialmente para su salud. El regreso de muchas familias a la que fue, es y será siempre su escuela y la llegada por primera vez, de familias temerosas gracias a las estrategias de demonización de un gobierno empeñado en favorecer sí o sí, a una educación en muchos casos inconstitucionalmente consentida, es un atisbo de esperanza para una educación que resiste gregariamente a las continuas acometidas y a la guerra de desgaste que este gobierno está practicando para su absoluta desaparición o marginación. Y afirmo que es un atisbo de esperanza porque estas familias llegadas a los colegios públicos, que han sido empujadas a traspasar esa línea que tras ella, como si fuera un frontera, esa línea trampa y tramposa que les hacía sentirse protegidos, que los separaba del mundo próspero del marginal, esa línea que hacía dividir a la sociedad entre los buenos y los sospechosamente malos, esa línea que los mantenía despreocupados de cuanto acontecía y sufría la escuela pública, ahora, paradojas de la vida, y están en su derecho y es su obligación, exigen, cuando se les ha empujado al otro lado, que esta escuela pública sea de la mejor calidad posible y no un entretenimiento para dirigir a un alumnado hacia la marginación social para convertirlo, que no formarlo, en mano de obra barata, para ser fiel servidor del amo, para ser parte de la nueva esclavitud legal. Estas familias, recién llegadas a la familia de lo público, no quieren que sus hijos vuelvan a verse despedidos y señalados en colegios por no entrar dentro de los “elegidos”. Quieren que la educación sea igual para todos, sin discriminación alguna por etnia, discapacidad, sexo, religión o cuna.  
Puede que tanta aquiescencia durante tanto tiempo haga inútil nuestra defensa, pero estoy convencido que merece la pena. Ahora somos más y esta escuela pública no debe ser únicamente un refugio, debe ser un referente social en el que todas las familias se sientan representadas y orgullosas.  
Bienvenidos. Bienvenidos hoy y bienvenidos siempre.


J.C Atienza.

lunes, 25 de marzo de 2013

CARTA AL AYUNTAMIENTO DE NAVALCARNERO.


Estimados Sres./Sras. del Partido Popular y conejales/as del ayuntamiento de Navalcarnero:

            De nuevo resurge la apuesta de su ayuntamiento por el aeropuerto con el que, a mi parecer, pretenden hacernos pagar gran parte de sus despropósitos. El aeropuerto es el certificado que muestra su incapacidad, su falta de ideas, de recursos e incluso de talento para ayudar a los ciudadanos de Navalcarnero a hacer de nuestro particular infierno un balneario más agradable. Entiendo que Eurovegas sea para ustedes ofrecer una oportunidad más a esos seis millones de parados para que en el juego puedan conseguir ese sustento que no pueden obtener en un trabajo porque no encuentran ustedes forma alguna de crear empleo. Pero esto no puede ser nunca una solución y mucho menos actuando a la deriva permitiendo un agravio incomparable para los ciudadanos españoles, otro más, que tendrán que seguir pagando impuestos, mientras esa pequeña ciudad-estado, como ya la vienen denominando estará exenta de una gran parte de ellos.
             
Es el momento de exigir, por hacer de su actividad una muesca de decencia y dignidad, aunque la salud no les importe, me refiero a la de los demás, un nuevo centro de salud que sea digno y público para todos los ciudadanos. Puede que sea mucho pedir, y más si es público, como comprenderán no puedo compartir ese ideario tan descaradamente vergonzoso de que la mejor forma de erradicar las enfermedades es no tener enfermos, y qué mejor que no tener enfermos que estos se hayan muerto. Pero si el Sr. Adelson puede traernos todo un país con su propia legislación e implantarlo en terreno de Alcorcón con la aquiescencia de nuestras administraciones y la suya propia, un nuevo centro de salud para Navalcarnero debe ser cosa minuta.
           
Les ruego a ustedes, representantes de Navalcarnero, tengan el valor de pedir, suplicar si es necesario, —ustedes ya han demostrado sagacidad en estas vicisitudes— a su nuevo mesías, el Sr. Adelson, al que idolatran con una veneración que ya quisiera la iglesia para sí, que tenga para bien la construcción de ese centro de salud en Navalcarnero. Para nosotros, ciudadanos o súbditos, sería altamente beneficioso, por fin tendríamos un lugar donde acudir a sanar nuestras enfermedades, a expiar nuestras culpas por haber enfermado seguros de no irnos con algunas patologías más a nuestras espaldas. Es mi deseo, espero no sea una utopía, que no se les ocurra cobrarnos una entrada. Tengan cuidado si esta es su idea porque parece que algún tribunal de justicia simpatiza con esos perroflautas antisistema y si no han permitido el euro en las recetas, tampoco creo que vayan a consentir el pago de una entrada previa para acceder al centro de salud. Piensen que una vez el nuevo estado Eurovegas o como decidan bautizarle, empiece a funcionar a pleno rendimiento, nuestro centro de salud será todavía más necesario y beneficioso para todos.
           
En primer lugar para acoger y paliar, entre otras patologías, los desvaríos provocados como consecuencia de la ingesta de sustancias o materias estupefacientes, así como de alcohol. Por otro lado, por una simple cuestión de conciencia, será necesario impartir terapias, más que para curar, para hacer seguimiento de los ludópatas, porque no es menester, y menos en estos tiempos, erradicar patologías que puedan suponer una merma en el consumo y lo que es peor, una pérdida de una clientela más o menos fija. Estarán de acuerdo conmigo en la necesidad de una atención médica inmediata y efectiva para el tratamiento de enfermedades de trasmisión sexual. Ya sé que los tiempos modernos llegaron a España, pero inmersos en un proceso de involución y de recortes tan brutal como el que estamos padeciendo, en una familia, al igual que en nuestra juventud, escasos todos de recursos, el uso del preservativo se ha convertido un capricho que está por encima de nuestras posibilidades.
           
Con el hospital la marca España será un poco más marca y menos mancha, al menos no será tan evidente su mediocridad y siempre podrán presumir no sólo de aeropuerto – poco importa que  las cosas no vayan muy bien para estas infraestructuras deficitarias –sino de contar además con un nuevo centro de salud. Y nosotros, sus ciudadanos, sus convecinos se lo agradeceremos, aunque nuestra salud, como la educación, les importe un pimiento.

Muchas gracias por su sincera dedicación a la política. Soy consciente que no son buenos tiempos, tampoco en política, y mucho menos para los políticos, siempre en el ojo del huracán. Estoy seguro que muchos de ustedes, a causa de esta concatenación de sucesos poco agradables que este país está sufriendo, viven con el alma sobrecogida.
           
Atentamente: La candila de la hacendera.


          

domingo, 11 de noviembre de 2012

Esperanza Aguirre, la insumisa.


A grito de insumisión, la ya ex presidenta de la Comunidad de Madrid contrató a 28 profesores nativos para impartir asignaturas en inglés.

Las despedidas como el agua, nunca son a gusto de todos y ahora cuando su tufillo revolucionario empezaba a caerme simpático me abandona. La ex se había aficionado a esto de las insurrecciones, primero fue la educación para la ciudadanía, ahora la contratación de profesores e incluso su abandono de la política. Quien sabe si ahora desde su escondite esté siendo retratada a imagen y semejanza de aquel fresco de 1830 pintado por Eugène Delacroix La libertad guiando al pueblo, retocada por photoshop al más puro estilo Ana Rosa Quintana, enarbolando la bandera española, vestida de rojo y gualda con sus calcetines protegiendo sus pies paseando sobre un pueblo moribundo con el título: La Esperanza avanzando sobre el cadáver del pueblo.

Cada vez es más plausible que su retiro ha sido un acto de rebeldía contra el PP por no haberse plegado a sus exigencias, porque es sobradamente conocido que lo que es bueno para ella debe serlo para todos. Puede que, como venganza, se declare insumisa de su propio partido e incluso de sus propias leyes – Eurovegas – .

Pero si hay algo de qué preocuparse más allá de una posible adicción a la insumisión y a las actitudes felonas para con su partido, es que convierta la insumisión en un oficio o profesión. Pero no un oficio para todo el mundo, sino un oficio para personas exclusivas y distinguidas. Un oficio que se desarrollará en inglés y que se estudiará dentro de algún máster como complemento de algunas titulaciones universitarias con tasas abusivas para un mayor control de la población universitaria tan proclive a la protesta y a la insurrección, impidiendo de este modo su acceso a aquel que no pueda comprar su titulación.

Pero aún podría llegar más lejos y en sus delirios secesionistas del PP termine de oKupa en la Asamblea de Madrid o en el Palacio de la Moncloa para no abandonarlo jamás.

Que disfrute de salud muchos años y que Dios nos proteja de sus delirios. Porque irse, lo que se dice irse de la política, no se ha ido.


martes, 2 de octubre de 2012

LA ESPERANZA NO SE HA IDO. LA ESPERANZA HA VUELTO.

¡¡¡Aguirre ha dimitido!!! Escuché al otro lado del teléfono. Fue una voz extrañada, familiar pero distante, y una exultante alegría posó su brillo, ahora sí, en el horizonte de mi esperanza. Por unos instantes, tras su anuncio, pensé que el pueblo la había vencido. La esperanza no se había ido, había vuelto.

Pero tras la euforia inicial un desabrimiento se fue apoderando de mi alegría hasta su completo deceso. Al mismo tiempo una alarma sonaba como el estridente y molesto despertador interrumpiendo uno de esos sueños que no sólo reparan y reconfortan, sino uno de esos que se vive, que se toca, que incluso se huele. ¡Ahora no! me dije, No es el momento. ¡Tiene que esperar! Aguirre debe ser derrotada por el pueblo en las urnas, en una derrota democrática. No necesito más mitos.

Su derrota estaba cerca, el pueblo empezaba a despertar. Ella y los suyos lo habían despertado. Los rincones donde resguardarse se habían agotado. No le quedaban terrenos vírgenes que conquistar, ni inauguraciones en que los aplausos irrumpieran como una corona de áureo laurel sobre su cabeza, estos, muy a su pesar, se escamoteaban como el ladrón que huye de la justicia, y los pocos que todavía desafiaban la barrera del bullicio eran barridos por un gran cepillo tupido de cerdas de acero con puntas de ira. Iba siendo cada vez menos la «espe» de los madrileños. La espalda de los suyos era una pérfida espada, difícil equipaje. Vivía en el filo sobre un tedioso escenario que la acompañaba cada día. Un escenario que mermaba. Se estaba convirtiendo en un juguete en desuso, disonante y aburrido. Ya no bastaban camisetas ni calcetines... Unas cuantas frases vertidas con una espontaneidad estudiada le devolvían un protagonismo que esculpía aún más la displicencia entre la política y la sociedad madrileña. Apenas una mesnada de adeptos —sólo en Madrid — ocupaba una pequeña platea en su particular teatro cuyo telón ya se caía por falta de argumentos.

Se ha ido cuando el pueblo estaba a punto de derrotarla. Ella que había soñado con ser la musa de la insumisión, el icono de la rebeldía, el referente de la insurrección... Ahora cuando el pueblo le devolvía sus enseñanzas, sin apoyo mediático, sin fuerzas del orden... cuando la palabra le era incómoda... se marcha. ¡No es justo! El pueblo necesitaba esa victoria.



miércoles, 12 de septiembre de 2012

20 AÑOS DE EXPERIENCIA. DESPIDOS EN TRÉBOLE Y BARCO.


¡Despidos! Esto puede ser todo lo que queda después de 20 años de experiencia educativa. Este puede ser el resultado de tanta experiencia, tal vez en demasía, que por hastío haya desembocado en esta deriva desvariada vendiendo esa credibilidad que no dudaron sus responsables en aventar allende los mares en otros tiempos no tan lejanos.

¡Qué razón tienen quienes afirman que todos tenemos un precio! En el caso de las escuelas infantiles de Navalcarnero pertenecientes a la empresa Navagroup s.l., lo han encontrado con rapidez, o mejor dicho con facilidad. El egotismo demostrado en las direcciones de las diferentes escuelas sólo tiene cabida en una deletérea administración.

El dinero arrasa la memoria pero no borra sus huellas. En tan solo unos meses y por un concurso, han olvidado sus palabras ya antiguas y más concretamente su filosofía, aquella misma, ya probada, que había dado y con razón unos excelentes resultados situando a estas escuelas entre las preferidas de los vecinos de Navalcarnero porque por encima de todo estaba una apuesta segura: la garantía de una educación de calidad. Pero ¡qué poderoso debe ser don Dinero!, que ahora, sin vergüenza y sin el más mínimo sonrojo, expulsan de ellas a profesionales que contribuyeron y contribuían a tal grado de excelencia, incluso despiden a quienes estuvieron defendiendo hombro con hombro, mediante aquellas infaustas zalagardas, a una dirección que no escatimaba en argucias para la consecución de sus planteamientos.

La expulsión de la experiencia atrae la mediocridad. Una mediocridad idolatrada por la dirección de estas escuelas que, basándose en los hechos, ha sido constituida como un nuevo objetivo a conseguir, un nuevo rumbo que se confirma una vez más con los despidos de las profesionales que más tiempo llevaban en la empresa. Profesionales que por su experiencia deben servir de ejemplo y pedagogía para las nuevas generaciones que acceden a estas escuelas. ¿A quién en su sano juicio, en el ejercicio de la razón razonable, se le ocurre prescindir del pan que te asegura comer?

Estas escuelas parecen buscar por encima de una educación de calidad, un cómodo colchón económico en el que pasar sus veranos al sol y un servilismo en su personal. Su compromiso con la mediocridad pervierte las perspectivas de futuro de estas escuelas, que por rebajar su calidad entran en competencia directa con otras muchas escuelas, que ahora, incluso con menos dinero, pueden ofrecer como mínimo lo mismo.
Queda patente, como lo demostraron en el devenir de aquellos días de concursos, que han perdido hasta la lealtad: la lealtad a las familias que les ayudaron, a las educadoras, incluso a la misma escuela, a ellas mismas.

Véase de qué manera se despide y entiéndase de qué garantías se prescinde. Si queda alguna esperanza, esta se encuentra en algunas de sus educadoras que siguen empecinadas por mitigar las carencias impuestas a las que se les condena, limitaciones que afectan también a los alumnos de estas escuelas. Claro que tal actitud será considerada como un acto de sedición, de rebeldía contra la empresa y por supuesto, no cabe la menor duda, el premio para estas educadoras será el despido.
Ver para creer.

lunes, 10 de septiembre de 2012

LIBREPENSADORES.


¿Existe en la actualidad la figura del librepensador? O por preguntarlo de otra manera ¿se puede ejercer en los momentos actuales el librepensamiento?

La duda sobre la existencia del librepensador en estos tiempos modernos en los que más que progreso se puede hablar sin sonrojarse de involución, es más que razonable. Las circunstancias no le son muy favorables para construir un pensamiento libre.

Atravesamos tiempos, dicen que modernos, de un progreso confuso. Los librepensadores, tanto los de ejercicio como los de oficio, lo hacen dentro de una libertad concedida que no permite la libertad de conciencia, y donde no hay plena libertad no puede haber un pensamiento libre, y sin este, la existencia de librepensadores se limita a la extinción.

Para el librepensador que quiere ejercer y que lo hace por dignidad humana, y por sentirse todavía como un elemento vivo dentro de una sociedad, tendrá que superar innumerables dificultades para poder forjar una opinión basada en el análisis de informaciones cuando estas en su mayoría están carentes de objetividad y de realidad o cuando menos, levemente imprecisas debido a la gran intoxicación ejercida desde los poderes y los medios como elemento disgregador y aniquilador de pensamientos para el mantenimiento de una sociedad adocenada. El librepensador, en su ejercicio, está obligado a desenvolverse en un fangal en el que las excreciones ideológicas campan a sus anchas y cuya hediondez no tiene otro objetivo que confundir a la razón. Y es aquí donde, en algunos casos, acaba el librepensador. La razón, que es su herramienta principal, deja de ser útil para oxidarse y el librepensador, que siendo libre para exponer, se convierte en un pensador cuyas exposiciones son acartonadas como consecuencia de un pensamiento limitado.

Desgraciadamente, llegados a este extremo, el librepensador acaba desempeñando el oficio en la nómina de alguna empresa de comunicación y aquí termina en muchos otros casos su figura. En España, pero no sólo en España, nuestra democracia no está siendo de mucha ayuda, si bien con ella podemos sentirnos sin serlo, ciudadanos libres, para el librepensador está siendo una soga que estrangula sus ideas por la utilización que de la democracia están haciendo quienes gracias a ella se han erigido en el poder. Si la democracia debe proteger y despejar el camino para enriquecer la libertad , hoy se encuentra solapada por una timocracia en la que la verdad, esa verdad objetiva, concisa e inequívoca no existe, en la que la libertad de expresión no se ejerce con absoluta libertad y la información se ve cada día cercenada y manipulada. Por tanto si no hay, porque no puede haber, razonamiento basado en informaciones veraces, objetivas e inequívocas puesto que la verdad tiene más disfraces que una multitudinaria fiesta de carnaval, la figura del librepensador se desvanece como la niebla para habitar en la utopía.

Llega entonces el momento de las etiquetas en el que se refugian estos “librepensadores” para subsistir. Si habláramos del por qué hay la necesidad de una etiqueta o cualquier etiqueta sin entrar en consideraciones de mayor enjundia, podríamos explicarlo argumentando que España, en su esencia, sigue siendo un país plácidamente instaurado en un simplismo enfermizo que bascula entre el sectarismo, el gregarismo y el refranero: Dime con quién andas y te diré quién eres. Como diría Kant: el hombre no ha salido de su culpable mayoría de edad. Está claro que España no ha superado su mayoría de edad y muestra una y otra vez su incapacidad de servirse de su propio entendimiento sin la dirección de otro. Si el denominado o autodenominado librepensador utiliza la etiqueta como distintivo para ofrecer u ofrecerse como acreedor de credibilidad estamos pues, de nuevo ante un oficio y como todo oficio debe ajustarse a unas normas, a unas reglas que inexorablemente acotan la libertad e impiden que el razonamiento alcance toda su capacidad de desarrollo. No hay duda que todo pensamiento ajustado a normas y reglas deja de ser un pensamiento nacido de la libertad y por tanto de la verdad objetiva, concisa e inequívoca. Si la libertad para elaborar sus pensamientos no es plena no podemos hablar de librepensador a menos que se quiera apropiar fraudulentamente de esa etiqueta.

Estamos pues ante la vulgarización del término y de la figura del librepensador. La vulgarización del pensamiento refleja la vulgarización de un país. Tenemos libertad de pensamiento pero no tenemos un pensamiento libre porque la libertad es peligrosa para quien ostenta poder.