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miércoles, 20 de octubre de 2021

Ayuso y su educación "regalada".

 

Habló Ayuso, y lo hizo por esa boca de eco y noticiario, entre el discurso pugilístico y cortesano, entre lo bravío y lo vulgar, o con ambos, porque es de su naturaleza ser generosa, braveadora y buscarruidos.

Habló Ayuso y causó pavor, incredulidad, irreligiosidad y aplausos que, en esto, como casi en todo, va por barrios; y ella, encopetada y farfantona, anunció el final de una educación regalada. ―¿Acaso hay mejor regalo? Me pregunto―. Será porque Ayuso no ha tenido una educación regalada, o porque su educación no fue ni mucho menos un regalo, tiende al reduccionismo, a la idea desnuda, sin curvas y sin lencería y, por ello, ha causado tanto revuelo en redes y fuera de ellas, porque la sencillez e incluso la simpleza no son solo bien entendidas, sino veneradas.

Pero prestando atención a su discurso, o a la falta del mismo, y teniendo como precedente la animadversión que la presidenta siente o padece por la escuela pública, que podrá ser escuela, pero en sus desvelos no es educación, afirmo que ha sido mal entendida. Conclusión a la que llego por descarte. Si la escuela pública no es educación y en la otra escuela, la de empresa y billetera, se paga hasta por figurar, queda únicamente la escuela concertada como ejemplo real de educación regalada.

Y Ayuso ha advertido, y lo ha hecho por adelantado; de modo que una vez que estos «regalos» para matricularse en una educación subvencionada por la teta del Estado desaparezcan, puede que lo que se entendió por un privilegio defendido a capa y espada por plazas, bares y velorios con lacitos naranjas y enseñas rojo y gualdas, sea ahora un castigo por querer pertenecer, de apariencias, a una clase social por encima de sus posibilidades, pues es, al fin y al cabo, un episodio más en la lucha de clases, pero donde solo combate una: la de Ayuso.

 

© j.c atienza. 


sábado, 31 de agosto de 2019

DE SOLUCIONES PARA NAVALCARNERO.


APARCAMIENTO Y COMERCIO LOCAL, TODO EN UNO.

En este ir y venir del pensamiento, acorde y acompasado con el traqueteo de mis piernas, y pensando en Navalcarnero, tal vez porque esa "morriña" también me asalta cuando estoy lejos, se me ocurre la idea que bien pudiera ser una posible solución a un problema que a nadie extraña, como es el aparcamiento y el comercio local que, como todos sabemos, no atraviesa por sus mejores momentos.

Y es que, sin ser un iluminado, que ya quisiera yo, recordando las estrategias de algunas medianas superficies que utilizan sus exclusivos aparcamientos como reclamo de clientes, me pregunto por qué no copiar dichas estrategias desde el Consistorio, que es seguro que no hay en ellas propiedad intelectual, y se aplican ofreciendo parking gratuito durante dos o más horas según el gasto realizado en los comercios de Navalcarnero sin distinción de negocio. Y aún sería más interesante si fueran aquellas personas que dinamizan el pueblo, que le dan vitalidad, es decir, los empadronados en Navalcarnero, los principales agraciados de esta idea.

A buen seguro que esta humilde aportación, más motivada por la emoción que produce su descubrimiento que por ser algo novedoso, ya ha sido concebida por aquellos destinados por las urnas a velar por el bienestar y el futuro de este pueblo. Del mismo modo que también estoy seguro, que son otras las dificultades que impiden su realización y no la porfía en no realizarlas.

El embegido dezidor. Agosto 2019.