lunes, 22 de septiembre de 2014

IMAGINARIA.

IMAGINARIA. Proyecto literario solidario.

martes, 24 de junio de 2014

¿Debería ser la educación pública defendida por todos?

Decir a estas alturas que la defensa de la escuela pública debería ser un acto universal, una voz que uniera a todo un pueblo, no es decir algo insólito o extraño, aunque por ser estas, palabras tan manidas, suenen a utopía.

Todos y digo todos, profesores de la escuela privada – concertada y pública, así como empresarios experimentados o no, y todas las familias de este país con hijos o no en edad escolar, estén matriculados en escuelas públicas o privadas - concertadas, deberían estar en las calles en defensa de esa escuela pública, que tanto bien, y nadie podrá negarlo, nos ha hecho, nos hace y nos hará a todos.

Ignoraré todos los argumentos esgrimidos a lo largo de tantos años de lucha por conseguir una escuela pública lo más digna para todos y me centraré en aquellos que a todos nos unen independientemente de la procedencia, etnia, religión, sean pecheros, plebeyos, burgueses, nobles, estudien en colegios públicos o privados.

¿Por qué entonces la escuela pública debería ser defendida por todos?

-Porque mientras exista la escuela pública no faltará la publicación de rankings y otras fruslerías para entretener y ayudar a mantener a las escuelas privadas y concertadas con una publicidad gratuita sostenida por el Estado y comunidades autónomas.

-Porque gracias a que existe la escuela pública pueden desviarse fondos destinados a esta para saciar a las escuelas privadas-concertadas y subvencionar estudios con becas a aquellos que por su posición económica desahogada podrían pagarse los estudios de sus hijos sin dificultad.

-Porque mientras exista la escuela pública, las otras escuelas, privadas y concertadas, podrán seguir seleccionando a su alumnado, por ejemplo, según su rendimiento escolar o por su origen socio económico.

-Porque mientras haya escuela pública, las otras escuelas, privadas y concertadas podrán seguir experimentando y poniendo en práctica comportamientos tan poco pedagógicos y educativos como son la discriminación, la marginación, la exclusión, el aislamiento, el abandono..., e incluso investigar y profundizar en el desarrollo de teoremas y teorías de cómo invitar a las familias con niños con necesidades educativas o no, para que abandonen sus colegios y se matriculen en la pública porque, y son palabras textuales, los tratarán mejor.

-Porque mientras haya escuela pública un gran número de familias podrán ignorar sus orígenes y seguir soñando con el elitismo de sus hijos y el suyo propio, formando parte de ese grupo de selectos elegidos mientras sus monederos puedan seguir vomitando. «Tanto tienes tanto vales».

-Porque gracias a la escuela pública sus hijos no tendrán que convivir con personas de diferentes etnias, nacionalidades, ni con aquellos que por circunstancias diversas resultan incómodos, o con aquellos que no han sido ungidos de excelencia por la naturaleza o por Dios. Recuerdo que es ser buen cristiano favorecer a los más desfavorecidos. Es lamentable ver cada día cómo colegios religiosos ponen en practica estas conductas de segregación y exclusión por una cuestión económica y luego no falta el cepillo en las liturgias para «ayudar» a los mas necesitados.

-Porque la escuela pública estará ahí cuando la situación económica familiar se vuelva hostil, o cuando sus hijos sufran la discriminación por una sentencia, no escrita, que los clasifica en el grupo de los «incapacitados» por no alcanzar o satisfacer los resultados requeridos por unas direcciones que piensan en sus bolsillos, sin averiguar cuáles son los motivos o circunstancias que han conducido al alumno a su fracaso.

Y ahora, después de lo expuesto y para terminar, ¿se imaginan ustedes, empresarios, profesores y familias de la escuela privada y concertada cómo sería su escuela si no existiera la escuela pública? ¿Todavía creen que no tienen motivos para defenderla?

J.C Atienza.


viernes, 20 de diciembre de 2013

LA NAVIDAD: ¿Prostíbulo de la conciencia o la conciencia prostituida?

 La atribulada Navidad cae por sí sola desabrida por el ostracismo al que es condenado todo cuanto hay tras el letrero de Navidad, desgraciadamente lo único tangible para millones de familias; más allá: el ocaso, lo desconocido.
Es asomar el mes de diciembre y la vorágine consumista de la Navidad, aunque mucho más contenida que otros años, empieza a alcanzar su mayor apogeo, el clímax. Un clímax que ya quisieran alcanzar muchas alcobas de millares de hogares españoles y de todo el mundo y que ha desaparecido, huido, dejando atrás muchos edredones, sábanas y lujuria en la recámara, convirtiendo la cama en un intermedio, en una pausa e incluso en una tregua. Prueba de ello es esa recámara que aflora en estas fechas desvergonzada y que no disimula su libidinosa propensión por convertir el hogar en una estampa no muy ajena de lupanar. Los hogares parecen la viva expresión del decoro más indecoroso consecuencia de la personal proyección del arte de la decoración de un autor, poco artista o rijoso, fiel cliente de los «chollo chinos» cuyos sueños húmedos llueven sobre su conciencia habitada en la entrepierna.

La Navidad, esta Navidad tan globalizada, está convirtiendo los hogares en simulacros de mancebías de poco o mucho lustre. Atrás queda la esencia del recogimiento y el examen particular y propio de conciencia. La Navidad, perdido ya el Oriente y usurpado el Occidente, es el prostíbulo de la conciencia o se trata de nuestra conciencia prostituida.
J.C Atienza.

viernes, 22 de noviembre de 2013

"Marwane, el mago" llega a Navalcarnero.

Marwane el mago, libro de literatura infantil escrito por José Carlos Atienza llega por fin a Navalcarnero. Se puede adquirir a partir del 22 de Noviembre en la librería Escudero.
Una opción más para estas navidades.

También se puede adquirir por internet en el siguiente enlace:
 www.lastura.org/marwaneelmago/

domingo, 17 de noviembre de 2013

ESPAÑA ES UNA LIMOSNA.

España vive de la limosna. España es en sí una limosna y lo es porque es así como quieren verla. La limosna es un dulce pastel que nos regalan para disimular el desabrido sabor de una vida demudada: la nuestra. La limosna de nuestros hacederos de leyes, de imposiciones y de prohibiciones, es el regalo de una sonrisa al infausto necesitado, y es la sonrisa del infausto necesitado agradecido.

Unos, muchos, se alegran porque gracias a ella, a la limosna me refiero, miles de familias tienen algo que llevarse a la boca. Otros, muchos, se alegran porque es de envidiar la solidaridad de los españoles para con aquellos que sufren ahora que han comprobado dónde se encuentran los que viven y quieren vivir por encima de sus posibilidades. Pero hay otros, unos pocos, pero bastantes, políticos, gobiernos, empresarios, Iglesia... que también se alegran, y mucho, y se frotan las manos calculando los múltiples beneficios que este periodo de crisis imbuida e inoculada desde diversos despachos les está reportando.

Y están alegres, sus manos no pasarán frío porque el pobre, el despojado, el desahuciado... está aprendiendo a sobrevivir, a vivir con sus carencias, a subsistir gracias a la ayuda generosa de la familia, del amigo o del vecino. Se alegran porque ven cómo el pobre, el despojado, el desahuciado... resuelve el problema que ellos mismos han creado, se alegran porque el pobre, el despojado, el desahuciado... circundado de miseria no puede estar, ni ser crítico con el sistema porque sólo puede pensar en cómo solucionar el día siguiente que se le presenta hostil tras una noche no menos hostil. Están alegres porque el puño del obrero no se izará, y no lo hará porque ya no tiene quien le dirija, porque esa mente preparada e ilustrada ha sido despojada de todo cuanto se había labrado por una reforma laboral ignominiosa y concienzudamente elaborada. Están alegres porque no habrá ni más hoces ni más martillos, porque los soñadores no tienen tiempo para soñar, porque no habrá cazadores de sus utopías que puedan encabezar fuertes movimientos sociales. Están alegres porque la universidad, la escuela, se ha diseñado para unos pocos y se le niega a muchos. Están alegres porque el pobre, el despojado, el desahuciado... busca la limosna, la busca como buitre la carroña. Están alegres porque al pobre, al despojado, al desahuciado... lo han convertido en carroña, carroña que se resiste a ser carroña, carroña que besa arrodillada la mano que le da de comer: la mano de la santa iglesia y la inmaculada y siempre misericordiosa zarpa del político que la exhibe como única solución posible. Ejemplos tenemos, recomiendan no contratar a parados que no cobren la prestación y contratan a los mismos trabajadores que ellos despidieron por cantidades que extraña vez superarán los doscientos euros. Una limosna que invita a nuevos despidos o a la sugestiva y venerada genuflexión por parte del trabajador humillado en pública subasta obligado a trabajar siempre pujando a la baja.

Políticos, empresarios, Iglesia... se están frotando las manos, se regocijan de la miseria de otros y bailan su carnaval frente a la ingravidez de cuerpos que se aglutinan frente a sus manos. Y mientras sea su mano quien nos suministre alimento, el pobre, el obrero, el desahuciado, el despojado, en definitiva, a quien le han robado su trabajo y su dignidad, será un súbdito fiel, sumiso y veinticuatro horas dispuesto.

España se está acostumbrando a la limosna, un arma, grácil e inocente a primera vista pero capaz, por sí sola, de someter y esclavizar a las masas. Mientras haya limosna, no habrá soluciones.

La limosna lo que está consiguiendo es arrodillar a un país y mantenerlo callado. Si no fuera así, no nos conformaríamos con decir: Mejor una limosna que nada.

J.C. Atienza.


lunes, 4 de noviembre de 2013

DE NUEVO PINTADAS EN LAS FACHADAS DE NAVALCARNERO.

La estupidez ha hecho acto de presencia de nuevo en las calles de Navalcarnero. Algún cerebro sombrío, seguramente huido o expulsado de algún camposanto, ha entrado en Navalcarnero, aprovechando la cutrería de Jalogüín, para dejar sobre las paredes del pueblo parte, o el todo, de su ilustre pensamiento y su ilustrativo proceder y así, no ser menos cutre en una noche especialmente cutre.

Escribir palabras, sean las que sean, en las paredes de un pueblo o ciudad, es ignorar que a las alturas en la que nos encontramos de la evolución o involución de la especie humana, resulta cuando menos un ejercicio ridículo e insensato, más aun, teniendo medios como las redes sociales mucho más efectivos para la propaganda y la divulgación informativa.

Ya va siendo hora que nos demos cuenta que las fachadas son tan inútiles para transmitir información a los ciudadanos como lo son los mítines políticos, – sólo asisten los convencidos – con el agravante que, pintadas como estas, avergüenzan incluso a aquellos que se sienten identificados con esas ideas o formaciones políticas que las defienden.

Flaco favor le hace por tanto a la República el autor de estas pintadas, puesto que para que cualquier movimiento político – social triunfe es necesario que vaya acompañado de un nivel intelectual de quien lo propaga y divulga, y desgraciadamente no es el caso de quien ha confundido folios por paredes. La falta de respeto a sus vecinos, a los edificios e incluso al buen gusto, me hace temer que este individuo, algún día, pueda desempeñar cargo o beneficio. No se trata pues de un republicano, sino de una víctima más del neo-vulgarismo imperante en esta sociedad, y lo que es peor, actitudes y aptitudes como las demostradas por el autor de dichas pintadas es hacerle el juego a este gobierno.

Pero aún resulta más insultante para aquellos nostálgicos de la República y por los que esperamos su pronto advenimiento, que uno de sus defensores, que no sé si pasea, trota o rebuzna por las calles de Navalcarnero, muestra sin pudor su pobreza intelectual al escribir REPÚBLICA sin tilde sobre la U.
Es posible que REPUBLICA sea un nuevo movimiento político-social y todavía no me haya percatado de ello, pero desde luego, utilizar la misma palabra sin la tilde es a todas luces un desacierto. Crea confusión y no queda muy claro cómo pronunciarla.

J.C Atienza.  

domingo, 3 de noviembre de 2013

MARWANE. EL MAGO. Escrito por José Carlos Atienza.

Marwane siempre decía que quería ser mago, pero no de esos magos que sacan conejos de las chisteras o que hacen trucos con cartas… Marwane quería ser un mago de verdad y que su magia ayudara a solucionar los problemas del mundo.  Lo que no sabía es que el aprendizaje iba a ser tan complicado… ¿Queréis saber si lo logró?

Libro de literatura infantil apto para todos los públicos que quieran pasar unos momentos divertidos con las ocurrencias de este mago un tanto ... especial. Recomendado especialemnte a chic@s de entre 7 y 10 años.