lunes, 19 de febrero de 2018

LA MALA EDUCACIÓN V. Educación por puntos.

Artículo que contribuye a este serial denominado "La mala educación" escrito por J.C Atienza.


Confieso que soy escribiente quejicoso, que aborrece de prosapias, y es singular esta singladura de buscar, en estos desabridos pareceres, tratándose de materia educativa, alguna enmienda que sea ledicia y satisfacción para las partes en litigio que, si bien no sea contento de alguno de los actores, sí que sea suficiente para sosegar bríos y abatir ofensas.

Y es que en educación no existe la concordia. ¡Qué hacer con tan gran contrariedad que no encuentran cura, y toda prosodia es cuna de prosaicas palabras! Se buscan para expurgar obligaciones, además de pecadores y culpables, a clérigos y hasta jueces, que todo bienestar radica en derramar el sermón, cuan germen fuera a la judería y deleitarse en la idiotez que ya es idolatría.

Pongamos por caso que, en la denostada y defenestrada búsqueda de reparaciones, al igual que conductores, tuvieran evaluación las familias. ¿Qué tal si ésta fuese un carnet por puntos y sean ellas, las propias familias, si dejadez de sus funciones existiese, quienes obtengan como premio pasar con sus huesos, unos cuantos días más uno, en una escuela para padres? Pues es seguro, que hay edades en las que la experiencia no rasura la ignorancia y para los vástagos, párvulos todavía, desorientados en un patológico ejemplo, es capital evitar su condena, que ya es grave descalabradura emular la conducta del ascendiente. Prófuga profesión le espera a la progenie inocente que sobreviene, perpetuadora del estigma y cómplice alevosa e iletrada del daño futuro.

© José Carlos Atienza.

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