jueves, 20 de octubre de 2011

Una victoria de la razón.

 Parece que aquellas viejas palabras que otrora fueron críticas con con las actitudes e iniciativas de la escuela municipal infantil Barco de papel, han ayudado a desbancar a la incongruencia y han dado lugar a descubrir la otra cara de la moneda, oculta durante los últimos cinco meses por una insidiosa complacencia en negar su existencia.
Ahora, con esta nueva cara, la cara de lo razonable donde quiere reposar la razón, una razón acelerada por la emoción que le ha producido su descubrimiento, quiere recuperar el terreno perdido, y a tal fin se convocó una asamblea en la que estaban llamados a participar todos los padres y madres, así como educadoras de las diferentes escuelas.
No podemos dudar que tal asamblea, propiciada desde el AMPA de la escuela infantil Barco de papel, es un acierto. Su primer objetivo es propiciar una unión, un mismo frente y un mismo discurso, y si este no se desvirtua entre palabras temerosas, entre escritos poco objetivos e intenciones poco claras, debería ser el principio de una maquinaria con posibilidades de lograr objetivos favorables para la educación de los más pequeños, olvidándose de a quien pueda perjudicar y a quien pueda beneficiar.
No será tarea fácil atemperar posiciones actualmente intransigentes provocadas por aquellas que desde el oscurantismo, desde el aislamiento premeditado con la compañía seleccionada, buscaron apoderarse y apropiarse de una razón a la que sin nombrar, defendieron como única o verdadera o absolutamente verdadera. Posturas que se invistieron de profetas, alumbrando secretas profecías sermoneadas para tiranizar y sumar sumisas o ignorantes (por desconocimiento) voluntades. Persiguieron, casi endemoniadamente, como principal objetivo, hacerse con un nombre destacado entre las familias desde el que, una vez erigidos en el altar de la obstinación, satisfacer otras necesidades paralelas al problema que acuciaba. Pero este cambio de rumbo no puede más que ir sumando a medida que las iniciativas se vayan produciendo.
La unificación de criterios es una obligación sobre la que se debe trabajar para que las familias luchen por salvar una escuela, aunque no haya unanimidad en qué tipo de escuela se quiere salvar.
En principio, las dos AMPAs deberán pelear porque sea quien sea quien esté al frente de las escuelas, la empresa que las gobierne tiene que garantizar su sostenibilidad y es en este punto en el que deberían centrarse. Para ello hay que, como se pretende hacer, tender puentes, y deben apuntar a las educadoras, un peldaño más de la escalera cuyo problema amenza con derrumbar la débil contrahuella que todavía mantiene firme a unas escuelas a punto de convertirse en una actividad de riesgo. Hay que unir a un profesorado dividido y herido. Hay que volver a dignificar la figura de las educadoras, tan cuestionada desde algún escrito germinado desde una de las escuelas, y cortejar a la empresa para compartir la punta de lanza de una pelea que debe comenzar y pronto, con seriedad, rectitud y ganas por defender el derecho de todo ciudadano a recibir una educación de calidad. Algo a lo que nadie podrá posicionarse en contra.
Será entonces el momento de volver a exigir que todas las piezas de este complicado y cada vez más enrevesado puzzle, sean entregadas a quienes corresponda por quien corresponda para que sigan casando como lo habían hecho hasta ahora, y será entonces el momento de exigir una escuela activa que se aleje por siempre de la tentación económica que la quiere trasformar en un complejo residencial. Después, juntos, en torno a una mesa, discutir qué más se puede hacer para convertir estas escuelas en un modelo envidiable, un tesoro del que nadie, ni siquiera una mente con poderosas ataduras intelectuales, imbuida en un febril retorcimiento por inocularse de una ilustrísima sabiduría lo pueda echar a perder.
La reunión del pasado día 13 de Octubre fue un ilusionante atisbo de razón, y aunque en todo este asunto de las escuelas infantiles cada vez es más difícil entender qué sucede y qué intereses priman, no pueden las familias dejarse convencer y mucho menos manipular, para defender intereses disfrazados de particulares conveniencias.
Ha costado cinco meses para que las posturas de padres y educadoras encuentren una plaza en la que reunirse y organizarse. Desconozco cuál será su futuro, pero si algo se puede decir, es que después de cinco meses, la razón consigue una victoria.

domingo, 16 de octubre de 2011

Carta dirigida a alcaldes/as y presidentes/as.

Estimados excelentísimos señores alcaldes de cualquier pueblo o ciudad que la voluntad popular les puso en la responsabilidad de gobernar, de dirigir y hasta de facilitar la vida de quienes depositaron su confianza en ustedes.
Desde la insolencia que provocan las vacuas palabras con las que frecuentemente ustedes nos regalan en sus discursos, recogidas, muchas de las veces, desde el pozo de la senilidad moral, nacen estas palabras, las mías, y ellas se llevan sentimientos airados y alterados. Y dicto sofisma, dormido en la perorata inútil que pregonan y les digo queridos señores alcaldes, ustedes que con el pueblo juegan, a quienes defienden y humillan en equilibrada intención y consciencia, regálenme cada día sus melifluos discursos, engáñenme por favor con mundos soñados, con realidades inventadas, concédanme por mis atenciones prestadas e incluso obediencia, algún regalo asfaltado o acristalado con el que falsear la identidad de los pueblos que dirigen, y también la mía y mis sentimientos, torturados en ejercicios de autoconvencimiento y concédanme, si es de naturaleza generosa sus voluntades, el privilegio de disfrutar de un cielo alucinógeno de fulgores imaginados desde el punto más alto de esos edificios que crean para eternizar su grandeza o disimular sus debilidades, olvidando que cuanto más alto se sube, menos se les ve, que necesito engañar la realidad que ustedes dicen construir pero que siento perder. Será entonces cuando mis rezos, dirigidos al cielo, encuentren entretenimiento en la espera de un Dios que no los escucha, ensordecidos por endemoniadas pantomimas al servicio muy particular y privativo de semidioses en conductas permanentes de sedición.
No se queden obnubilados por ese cántaro viajero de riquezas virtuales que creyendo ustedes avanzar hacia formas superiores de progreso civil en sus pueblos, conquistado el derecho a votar, nos condenan con un obligado retroceso al antiguo vasallaje pon negación insidiosa del derecho a vivir. Desgraciadamente hacen cumplir la predicción de Laveleye “El porvenir de las modernas democracias es el mismo que el de las antiguas: ir ganando a los hombres cada día más derechos hacia el voto y perdiendo cada día más derechos. Y es el dogma empeñado este que vienen a practicar, convencidos como están, que la libertad no viene por el camino del voto libremente meditado sino por la esclavitud económica. No se esfuercen por favor en actuar a través de imposiciones cuando no encuentran ideas que satisfagan las necesidades de la población a la que representan. Porque cuando sólo tienen el camino de la imposición, el de la fuerza, hacen que sea esta la única justicia. Ignorarn una vez más, que la justicia debe ser la única fuerza.
Y permítanme citar este principio “cuando por no haber pensamientos libres para trabajar por cuenta propia, tiene uno que asalariarse para trabajar por cuenta ajena, darle el sufragio, o el encomio de su aquiescencia, no es más que aumentar la influencia del que sobre él ejerce el mero y mixto imperio”. Apártense de los grandes poderes económicos que fingen inspirarse en un público interés, manchando y ocultando bajo la alfombra de la privatización, el privilegio únicamente de unos pocos. Y cito a Walter Ratheau que bien los viene a definir “trescientos individuos sin representación oficial, ni investidura legal, que se conocen y ayudan mutuamente, vienen jugando impunemente con nuestro porvenir. Si les conviene invertir, invertirán su dinero en negocios, o en sacar provecho económico también del sufrimiento de un pueblo si diera el caso.”

miércoles, 12 de octubre de 2011

Iniciativas para salvar a las escuelas infantiles.

La tensa situación vivida en los últimos días en las escuelas infantiles, en las que las diferentes iniciativas han puesto en pie de guerra a familias, educadoras, personal directivo de las escuelas, empresa y ayuntamiento, han conseguido que las principales partes implicadas en estos hechos o para mejor denominarlos, despropósitos, se pongan manos a la obra en busca de soluciones que satisfagan a todos o a una amplia mayoría.
Las escuelas infantiles, en connivencia con el Ayuntamiento estudian la elaboración de un plan de rescate, un plan de salvación consensuado que pueda poner un suave colchón a esta situación. Ambos, actuando por distintos caminos confluirán en uno mismo, un mismo objetivo, siempre teniendo a las escuelas como prioridad al menos hasta la resolución del concurso.
Por tanto, parte de esas iniciativas a la espera de ser acuerdos se enumeran a continuación.

Las escuelas infantiles se comprometen:
–Ante la situación de falta de liquidez y de amenaza de sostenibilidad del modelo actual de gestión de las escuelas, estas elaborarán retenes de padres y o familiares de los niños matriculados, que según cuadrante, asumirán los fines de semana y días alternos las labores de limpieza y desinfección de las escuelas. Para el desarrollo de la actividad se requerirá personalmente a cada familia los utensilios y productos necesarios para poder ejecutar con éxito y efectividad su trabajo.
– A que cada familia, no pudiendo las escuelas garantizar los alimentos para los pequeños, llevará junto con su hijo y a diario, una mochila equipada con los alimentos necesarios para cubrir sus necesidades, así como la logística necesaria para el desarrollo normal de un día en la escuela. Rollos de papel, pañuelos, papel higiénico...
–A duplicar, si es necesario el horario de las educadoras para poder prestar mejor atención en los diversos horarios ampliados. No puede comprometerse a ampliar el personal, a buscar educadoras de apoyo porque el dinero que estaba reservado a tal efecto se lo ha llevado el egoísmo de las educadoras por cobrar fuera como fuera sus salarios.
–Las escuelas infantiles solicitarán a la asociación “Las nieves”, u a otra similar, una generosa cesión de perros de raza, perfectamente adiestrados, para suplantar las posibles bajas voluntarias o forzosas de las educadoras ante la creciente dificultad de encontrar inocentes trabajadoras dispuestas a trabajar gratis, dispuestas a sacrificar sus salarios para hacer más grande a Navalcarnero.
–A buscar voluntarias en la Cruz Roja para que mantengan vigiladas las aulas mientras se producen las rotaciones de las educadoras, garantizando que dichas rotaciones se efectúan con absoluta garantía sin peligro para la integridad de los pequeños y de las propias educadoras. Ya no habrá que correr por los pasillos a la vez se evitan los tiempos de soledad para los más pequeños.
A su vez, el Ayuntamiento, en agradecimiento por la colaboración que estas escuelas le han prestado haciendo partícipes a las familias en la defensa de los intereses de la empresa y de los suyos en una interactividad sin parangón, se compromete a:
–Solicitar en el próximo pleno del Ayuntamiento una partida presupuestaria que estaría destinada a invertir en juegos y loterías del Estado como una forma extraordinaria de financiación con la nada desdeñable aportación del 50% del total de lo ganado para las escuelas hasta que se encontrase una solución al concurso.
–Crear una O.N.G., cuyo nombre en principio sería “Save Navalcarnero” que pueda actuar primero a nivel nacional y más tarde extenderse internacionalmente, destinada a recaudar fondos con los que poder financiar, no sólo las escuelas, sino también reflotar de sus deudas a este pueblo. Para ello, se comenzará con una humilde caseta expuesta cada segundo domingo de cada mes, aprovechando el mercado de artesanía, donde, con carteles llamativos al uso, creados por el alumnado de las escuelas infantiles y sus educadoras – que salen gratis – reclamar la atención de turistas y personas compasivas que tengan para bien reconfortar sus almas generosas con la aportación de una dádiva.
Se recogerán todos aquellos donativos en metálico, alimentos u otras ocurrencias de familias condolidas que se solidaricen con las familias de los pobres niños de estas escuelas.
El ayuntamiento a cambio de las generosas aportaciones, se compromete a la creación de una rotonda en la que aparecerán tallados sobre granito o mármol, el nombre de todos los sacrificados navalcarnereños y foráneos que, en una gran demostración de solidaridad, han ayudado desinteresadamente a su alcalde y a Navalcarnero a mantenerse un mayor tiempo a flote. Les cederá a su vez una participación económica de esa rotonda que pasará a ser propiedad de todos aquellos participantes y que podrá ser heredada por sus sucesores.
–A crear, con los trabajadores municipales despedidos, un grupo de teatro que les libere de la sensación de opresión del paro. Será un grupo itinerante, que irá recorriendo las distintas localidades del Estado español actuando según demanda. Será una obra en la que se expondrán con meridiana claridad y sentido del humor, la vida de unas educadoras infantiles obligadas a trabajar sin cobrar cuyos maridos o parejas, por su falta de trabajo, por engordar las listas de paro, caerán bajo los efectos de una enfermiza envidia hacia sus mujeres o parejas porque ellas tienen al menos un trabajo en el que matar el aburrimiento, en el que sentirse realizadas.
–Crear una empresa municipal de merchandising. Se admitirán diseños de voluntariosos vecinos del pueblo que voluntariamente cederán junto a sus creaciones los derechos de autor que estas pudiesen generar. No habrá ni distinción ni discriminación, se considerarán importantes todas las manifestaciones artísticas de todas las especialidades posibles. También la fotografía con la elaboración de chapas, calendarios con ilustrativas y sinuosas fotografiás de los empleados municipales en posturas hasta ahora inverosímiles con la ropa como secundario protagonista. Un reclamo, no sólo para oriundos de Navalcarnero, sino también y especialmente para turistas ávidos de sensaciones nuevas más allá de la cultura culinaria y o urbanística y más acordes con el acervo popular pegado a programas de prensa amarilla.
–A la instalación de un puesto fijo en el rastro de Madrid en la que se venderán productos de la marca “Navalcarnero”, así como dibujos, y artesanía infantil en barro o en cualquier otro material realizados por el pequeño alumnado de dichas escuelas bajo su nuevo programa educativo y de regeneración económica “valemos lo que creamos”.

Sabemos que no se llevarán a cabo estas iniciativas, no por ello deben descuidarse y muy probablemente, en algún momento, cuando la desesperación y la falta de ideas se erigen desgraciadamente como el único sólido que puede acompañar a un plato repleto de un quejumbroso vacío, han pasado por la cabeza de algún o alguna ilustre cabeza del gobierno de este pueblo que busca en la creatividad la solución económica. Seguramente la ilustre cabeza se ha moldeado en un centro educativo privado, de ahí el sistemático recurso al despido y a la desafección.

El embegido dezidor.

sábado, 8 de octubre de 2011

La escuela infantil Trébole y la perfidia de la hipocresía.

Cual no ha sido mi sorpresa al encontrarme en mi correo un mensaje que me impelía a leerlo con urgencia. Y la sorpresa no venía sola, un documento anexo aún espabilaba más mi curiosidad. Su lectura puso a mis neuronas a trabajar a un ritmo que se desbordaban, culpa de un cerebro, el mio, que con su lectura, se hastiaba de incredulidad.
El documento en cuestión tiene su origen en la escuela infantil municipal Trébole, y es por tanto la consecuencia de una nueva y lamentable acción unilateral dirigida a las familias de los niños matriculados exclusivamente, si el tiempo no lo remedia, en la citada escuela. Demuestran, quien o quienes hayan tomado esta iniciativa, no haber aprendido nada de la experiencia de su escuela hermana Barco de Papel. Escuela, que tiempo atrás decidió tomar sus propias decisiones prescindiendo de Trébole y Campanilla y que no la han conducido a una situación de mejora, más bien todo lo contrario, a ser, por estrategia económica y política, la que más posibilidades tiene de perder el concurso. Aquellas avanzadillas negociadoras enviadas por la escuela de Barco de Papel se entrevistaron con el personal del Ayuntamiento con responsabilidades en estos hechos y el resultado, al margen de dulces palabras que acaramelaron los oídos del contubernio negociador con falsos reconocimientos, fue el paseo de la huella de la suela del Ayuntamiento pulida en el trasero, recordándoles que estaban dentro de un concurso cuyo resultado era incierto y muy variable. Obviaron que la unión hace la fuerza.

El documento, a pesar de la crítica situación que están sufriendo estas escuelas, está muy lejos de ser un instrumento que vaya a conseguir sumar voluntades, pues si de algo carece es de información y si de algo rebosa es de confusión y de insensatez. En él se mezclan reivindicaciones con deseos, responsabilidades y acusaciones, y su resultado final es un texto no trabajado ni consensuado con todas las partes que el propio texto implica y mezcla. Al no haber firma ni organismo que se responsabilice, ni ente físico que haya dicho esta boca es mía, parece escrito por fuerzas espirituales de origen todavía desconocido que, aburridos en su tránsito por abandonar el inframundo y conseguir el perdón divino, han decidido hacer una pausa por Navalcarnero y divertirse un rato escribiendo panfletos para enrabietar a los vivos.
No es inteligente elaborar un texto que arengue a las familias a posicionarse frente a un Ayuntamiento para imputarle todos los males que sufren y sufrirán las escuelas infantiles, al tiempo que, con la rúbrica individual de su firma, se exonera a la empresa Navagroup s.l. – gestora de estas escuelas cuyo personal directivo son las mismas personas que dirigen actualmente las diferentes escuelas infantiles municipales, todas ellas agrupadas bajo la misma empresa – de toda responsabilidad en la actual situación de sus escuelas, y se carga sobre las espaldas de las familias, la obligación de exigir reponer todos los agravios cometidos por el Ayuntamiento, olvidando intencionadamente los propios de la empresa. Los padres asumen, por tanto, individualmente todo su contenido.
El texto rehuye informar qué responsabilidad tiene la empresa cuando parte de los salarios de sus empleados, en una proporción determinada, corren a cuenta suya. El presupuesto de estas escuelas es la suma de tres partes: Comunidad de Madrid, Ayuntamiento y Empresa gestora Navagroup s.l., de los cuales, por lo que actualmente se sabe, es la Comunidad de Madrid quien únicamente y rigurosamente está cumpliendo con sus obligaciones. ¿Hacia dónde va entonces el dinero de la Comunidad? ¿Y el dinero de las cuotas de las familias?
Hay que lamentar, porque es lamentable, que vuelva a adoptarse una decisión unilateral por parte de una de las escuelas infantiles, en este caso Trébole. Y es lamentable que se esté utilizando este escrito como tapadera para sanear conciencias. Un escrito cuyo contenido es indigno, no sólo para el que lo escribe o dicta, es también indignante por poner en duda la capacidad intelectual de cualquier lector al que trata como si estuviera incapacitado. Anula de un plumazo la capacidad de acción de las partes implicadas, especialmente a educadoras, y las obliga a entrar en confrontación cuando no en contradicción con padres, empresa y Ayuntamiento.
El texto, desgraciadamente, conduce a la insignificancia, al ridículo a las educadoras a quienes cuetiona y al A.M.P.A. a la que de un muletazo la ha dejado al margen, quedando los padres huérfanos de una representación que debe tener y tiene toda la legitimidad para ser su voz y el instrumento que procese sus voluntades.
Pero si hay algo absolutamente detestable y deleznable es la agresión gratuita y la desacreditación con la que este texto condena a las educadoras cuestionando su dignidad profesional. No es de recibo, y mucho tendrá que explicar la insigne cabeza que ha pergeñado este despropósito, poner al borde del precipicio el trabajo y la dedicación de las educadoras, que como bien dice el escrito, aunque se atribuye todos los méritos, los 20 años de prestigio no son sólo mérito de la empresa, algo tendrán que decir las educadoras que por ahí han dejado y dejan cada día su huella compartiendo su prestigio con sus alumnos y familias. Una contradicción más que roza lo deplorable al dejar caer, y lo hace sin tapujos ni indirectas, que la atención que actualmente reciben los menores ha sufrido un empeoramiento por la actitud deliberada de las educadoras vencidas por la desgana que les provoca la ausencia de salario.
Sin embargo, y es muy probable, que la ausencia de una explicación objetiva sea el resultado de una premeditada intención, de una mala intención. El texto renuncia a explicar que la supuesta falta de atención, por ser casi imposible, es cubierta por la voluntad de las trabajadoras que se tienen que sobreponer a las dificultades que una y otra vez se imponen desde la administración y que las propias escuelas aceptan con absoluta docilidad. No se dice nada del aumento de la ratio, ni de la disminución de los apoyos, ni de otras muchas cuestiones que no es lugar de relatar en este momento.
Y es en este punto el que me conduce insoslayablemente a pensar que tal escrito está dirigido por la dirección de la propia escuela infantil Trébole, que es lo mismo que decir la empresa Navagroup s.l, como consecuencia de la decisión de las educadoras de secundar su derecho a huelga. Es una mezquina forma de utilizar, de manipular a los padres para culpabilizar y desprestigiar a las educadoras ante las posibles consecuencias de sus acciones, presentes y futuras, tanto por la huega como por la más que previsible oleada de denuncias que recibirá la empresa por los impagos. La falta de valor de la escuela la ha alejado del lugar donde debería estar: al lado de sus empleadas, y por su sumisión ante los dictámenes de la concejalía de educación, prefieren aprovecharse de la coyuntura para que sean los padres quienes se enfrenten cara a cara con el Ayuntamiento mientras la empresa y sus directoras aparecerán incólumes frente a él, evitando de este modo represalias que puedan afectar a la decisión final para la adjudicación del concurso.
Quedan probadas mis palabras, al convertir este escrito, concretamente en el quinto punto, en un manifiesto propagandístico en el que la propia empresa se emperifolla de vanidades y presiona al responsable de ayuntamiento, siempre en nombre de los padres, nunca en su nombre, para que les sea favorable el concurso de las escuelas.
Para terminar el documento y como ejemplo, se practica un magnífico ejercicio de una voraz hipocresía cuando solicitan una reunión con la concejala de educación. Como si fuera la primera vez, cuando no ha sido una reunión, sino que estas se han celebrado durante los meses del estío regularmente. ¿Es posible que ahora se pida una reunión para pedir explicaciones cuando desde las escuelas no se ha actuado, en el mejor de los casos, con transparencia, cuándo desde alguna de las escuelas se han negado e incluso tergiversado las explicaciones según qué intereses? ¿Puede existir un ejercicio mayor de hipocresía?
Es la perfidia de la hipocresía.

El embegido dezidor.









martes, 4 de octubre de 2011

La corte regia de Navalcarnero no pierde privilegios.

Qué largo se hace el tiempo para quien, si pudiera, lo regalaría. Cuan luengo es el tiempo para quien no puede emplearlo, para quien no tiene en qué emplearlo, para quien el tiempo le rebosa y al mismo tiempo se le escapa.
Aburrido y malhumorado por este tiempo que se evade, este jubilado, con más pasado que futuro, decidió matar su aburrimiento y entretener sus maltrechas neuronas en encontrar una sonrisa en las revistas propagandistas de los partidos políticos, o mejor dicho, de las asociaciones políticas de este pueblo.
En sus páginas siempre hallé gotas de humor. Elocuentes frases graciosas que me provocaban la sonrisa, incluso la carcajada. Esta vez no tenía por qué ser diferente. Me pregunto si a todo el mundo le ocurre lo mismo o esto es síntoma de la debacle que la edad anuncia con cornetas y violines desafinados. Envidié por unos instantes al creador de tan ilustres textos por saber trasmitirme un humor imperecedero, unas briznas de vida jugueteando en mis labios arqueados por la sonrisa.
Pero las sonrisas se han puesto muy caras. Hoy la sonrisa en Navalcarnero cuesta dinero, concretamente algunos miles de euros en muchos casos. Bolsillos tan pelados como la calavera de un difunto milenario esperan, que después de los faustos acontecimientos que suceden en este pueblo para agasajar a quien murió siendo rey y a quien vive esperando vivir como tal, reciban al menos la limosna suficiente para poder emular a nuestro ayuntamiento, aparentando normalidad.
Son tiempos más propios del medievo que del siglo XXI, en los que cuesta mucho dinero mantener a la corte. Una corte que se esfuerza y se esmera en no perder sus privilegios. Y no quiero ser su azote, que la historia ha demostrado cuánto perjurio y perjuicio han sufrido quienes se situaron frente a ella. Es la historia interminable. El pueblo siempre sacrificado por la protección regia. Pero chocan dolorosas las palabras de nuestro regio alcalde, apenas hace cuatro meses candidato a la alcaldía de Navalcarnero en las que decía textualmente “El Ayuntamiento no puede dejar de prestar ni uno solo de sus servicios públicos acogiéndose al argumento de la situación económica”. Tal vez, sea por este motivo, que a los impagos y a los despidos se los pisoteé como en los buenos tiempos de toros y fútbol, con semanas de entretenimiento, agasajos y festejos varios que todavía escarban más en la herida, todavía sangrante, profunda y traicionera que el mismo ayuntamiento ha causado en sus empleados y servicios públicos. Y remata la faena con una de esas frases lapidarias, repletas de cinismo, de hipocresía, de ¿mentira tal vez? que fácilmente podrían pasar a la historia de este pueblo.
Vaya por tanto mi empeño que cada personaje tenga su hueco en la historia de este pueblo, y aquí, literalmente expongo para el disfrute de curiosos e interesados y personal en general, las sabias palabras con las que se intentaban ganar votos. Inocentes víctimas quienes las creyeron.
“Son muchos los servicios que hemos creado en los últimos años sin ser obligatorios: escuelas infantiles, escuela de idiomas, escuela de música y danza, escuelas deportivas... No teníamos por qué hacerlo pero entendimos que son iniciativas importantes y útiles para la ciudadanía. ¿Qué dirían los ciudadanos si tuviéramos que cerrar alguna de ellas para ahorrar dinero? No sería admisible. Por eso hay que ser imaginativos y sacar recursos de donde sea antes que retroceder y acabar con los logros conseguidos”.
Ciertamente, han sido muy imaginativos, las escuelas no se cierran, directamente se "venden" en pública subasta, así no sólo ahorran sino que además se sacan unos eurillos.
Y ¿no es retroceder renunciar a una educación de calidad y convertir a los alumnos en números y a sus padres en clientes de una empresa cualquiera, sin necesidad que esta entienda qué es educar?
Ahora... cuando los hechos han probado lo contrario de las palabras ¿qué será lo siguiente? ¿Gastaremos más dinero público para financiar otra caldereta con fuegos artificiales, destinada especialmente para aquellos a los que se les han robado sus derechos, para aquellos que van a aprender matemáticas con voracidad para llegar a fin de mes y para quienes, con más fe que esperanza, intentan encoger los meses para llegar a su final cuanto antes? ¿O les programaremos otra semana cultural para contener o entretener la desdicha infligida por la regia corte que reina Navalcarnero con sus privilegios intactos?

lunes, 3 de octubre de 2011

Nimiedades y memeces.


Ya pasaron las elecciones y también el tiempo que va tallando y puliendo la losa del olvido dejando un halo de vagos recuerdos. Sin embargo, lejos de esa calma que queda después de una excitación huida, una tristeza creciente me obnubila. Cada día es más laborioso no enojarse en este pueblo de Navalcarnero.
El Partido Popular ha ganado las elecciones. Es incuestionable su apabullante victoria, resultado siempre respetable pero en Navalcarnero discutible, al menos, en lo referente a esa grandiosidad que se escenifica tan artificial como sus propios presupuestos. Hay de nuevo una mayoría absoluta, y el partido ganador ha celebrado su victoria haciendo partícipe a los ciudadanos e incluso cómplices enviándoles un triptico en el que se agradece, también se me agradece, el apoyo a su candidatura. Estupefacto, pienso si en este pueblo habrá un cuerpo especial altamente cualificado y entrenado para las labores de espionaje o una virtuosísima policía política secreta e invisible que averigua para quien es el voto.
En la foto del triptico todos felices, orgullosos, mostrando su mejor sonrisa, la mejor pose. Es la mejor foto. – ¡Ha llegado la salvación de la patria, la salvación de Navalcarnero! – es el eslogan no escrito que rezan sus sonrisas. Pero tras la pasarela de figurines y figurantes, la primera medida para paliar la crisis no es ni de lejos compatible con el estado emocional de felicidad que muestran en la foto: sus vanidades se nutren de penurias, los salarios de las profesionales de educación y personal no docente de las escuelas municipales se han adjudicado a una mano invisible propiedad ¿de quién?
Han dejado desamparadas a muchas familias para las que este Ayuntamiento no ha tenido hasta el momento una coherente explicación, ni justificación. Probablemente no la hayan encontrado o ni siquiera exista. Esto prueba el estado inquisitorial de silencio que reina en el pueblo. No es creíble que en el siglo XXI, en una país democrático, sea obligado despedazar el sobrecogedor silencio que se intenta o se impone para contener cualquier manifestación o reclamación de lo que es legítimo.
Es por este motivo que me pregunto: ¿Dónde está el dinero?
Es conocido el recorrido del dinero. Parte de la Comunidad de Madrid y llega al Ayuntamiento de Navalcarnero que lo conduce hasta las diferentes escuelas. Entonces:
–Si fuera la Comunidad de Madrid quien no entregara la cantidad estipulada al Ayuntamiento, sería lógico que este centrase inmediatamente sus esfuerzos en exigir el cumplimiento de las obligaciones contraídas por la Comunidad de Madrid y dar una explicación a los afectados por este agravio.
–Si fuese el Ayuntamiento quien no pagase sería lógico que la gestora y más concretamente sus principales valedores que dirigen las diferentes escuelas, dieran las oportunas explicaciones a sus profesionales y a las familias afectadas con la finalidad de organizar y sobre todo reclamar al Ayuntamiento que sufrague cuanto antes aquello a lo que su responsabilidad le obliga.
En cualquier caso e independientemente quien sea la causa del germen del problema, educadoras y personal en general de las escuelas infantiles Trébole, Barco de papel y la casa de niños Campanilla están obligadas a poner sus voces bajo el estandarte, que ya se ha izado, de la dignidad y exponer con meridiana claridad qué está ocurriendo y qué medidas van a adoptar para que no se sigan mancillando sus bolsillos y el futuro de las escuelas infantiles. Tristemente, Ayuntamiento y responsables de las escuelas infantiles, en un aparente contubernio, parecen confabularse para la consecución de un objetivo común, todavía desconocido o alevosamente encubierto. – ¿Convertir escuelas infantiles en guarderías?
No han cobrado mayo, y junio no apunta mejores perspectivas y peor aspecto presenta el futuro más inmediato.
¿La deuda? Una nimiedad.
Las deudas, infelices protagonistas, están condicionando comportamientos que cuando menos parecen alejarse de un espíritu democrático y especialmente solidario. Los Ayuntamientos y el de Navalcarnero no es ajeno, acuciado por sus deudas quiere evitar cualquier daño a su imagen, a su ego. Para que esta vergonzosa situación no sonroje sus mejillas actuará y aconsejará actuar como si nada hubiera o estuviera pasando. Dejarán pasar los días para que la llegada de un nuevo soplido monetario o los saludos del verano pongan un despiste en las preocupaciones y calme los ánimos lo suficiente para evitar cualquier organización y o protesta, y al mismo tiempo urdir desde ese oscurantismo el futuro de las escuelas municipales: su subasta.
Quiero terminar pidiendo perdón por estas memeces que me acucian. No puedo dejar de preguntarme cuántos salarios podían haberse cobrado si se hubiese prescindido de aquellos trípticos, de todas aquellas publicaciones, de todas esas actuaciones sobre escenarios inertes que en muchos casos ni siquiera pueden contemplarse. No puedo dejar de pensar en todos esos anónimos, con nombres y apellidos que más que nunca temen que llegue el fin de mes porque les han robado el principio.
Tal vez, por ser la deuda una nimiedad, sigue habiendo sombras donde debía lucir el sol.